Este pueblo está ubicado en el cantón de Flores (cantón más pequeño) de la provincia de Heredia. El nombre del pueblo se da en conmemoración del médico costarricense, J. Flores Umaña, quien se distinguió por su desprendimiento y espíritu humanitario; asimismo, gracias a él se construyó el mercado y el parque en la Casa Municipal de la ciudad.

Si hay un símbolo característico de este lugar, es sin duda alguna, su hermosa iglesia.

Se creó en 1898 fue creada. Fue construida sobre piedra, con un estilo neoclásico.

 

Historia

El origen del actual San Joaquín de Flores se remonta a fines de la época colonial. En ese entonces, se llamaba Quebrada Seca, nombre proveniente del riachuelo que más tarde serviría como límite del pobla­do; sin embargo, hasta en 1819 cuando aparece por primera vez el nombre de San Joaquín.

Sus primeros habitantes fueron los indígenas llamados Reino Huetar de Occidente, luego de los mismos, los habitantes eran inmigrantes de España que primordialmente residieron en Cartago, para luego habitar en este lugar.

Recién para el siglo XIX se empezó a ver a este pueblo como barrio, luego como cuartel para finalmente en 1848 ser distrito.

Un factor importante de acá es su ubicación, ya que gracias a la misma, se logró el trabajo del café, el cual se exportaba a Inglaterra, dando como resultado el avance del pueblo.

Para 1944 se inauguró el actual edificio escolar, aunque la primera escuela fue en 1814, con el nombre de Escuela de Estado Unidos de América y para 1966 se creó El Liceo Regional de Flores.

Fiestas decembrinas

Cuatro calles llenas de luces, de puestos de comida, de personas sentadas a la orilla de la calle comiendo, cuatro calles llenas de villancicos, de color, de sabor y de creatividad. Cuatro calles llena de calidez y llenas de Navidad.

Hace aproximadamente 15 años los vecinos de acá empezaron con las actividades para celebrar este mes. Aunque los primeros años, las actividades eran solamente la decoración de las calles y de unas cuantas casas.

Luego empezó el comercio, algunas casas de la zona empezaron a vender pinchos, otras churros y otras cuantas casas panes caseros.

Sin embargo, recién hasta 5 años se convirtió en lo que hoy se conoce: una parada obligatoria para el último mes del año. Los vecinos se organizan, dando como efecto está puesta en escena tan admirada por muchos. Los mismos pagan la iluminación (además de colocarla), se organizan para la decoración de las casas y los puestos de comida.

Actualmente la actividad tiene como finalidad tres própositos: el sentimiento de la verdadera navidad, las tradiciones de comida y ser un lugar bastante ameno para el compartir entre familia/amigos.

Asimismo, en la actualidad, las noches de este lugar en Heredia, es visitado por personas de todo el país y de extranjeros que gustan vivir a Costa Rica de manera local.

La calle que da inicio/fin al recorrido. Aladeña a la Parroquia de San Joaquín.

Esta decoración se puede apreciar por todo el mes de diciembre y se logra ver a lo largo de cuatro cuadras, las mismas que dan como inicio/fin en la Parroquia San Joaquín de Flores.

Hasta los jardines son participes de la decoración. 🙂

¡Bienvenidos a las miles de bombillas que dan luz y color a este pueblo herediano!

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